Seguimos al que pague

Parte 4: “Es un Criminal Mambo”

Escrito por Mr. Meiro Lopez el 2 de Julio de 2009 y categorizado como Gente Seria.

Tras un largo, abundante y plenamente satisfactorio almuerzo en el que el Cuco convenció al detective a llevarse su alfombra ‘último modelo’, que con ese “tapete” iba a llegar en el “año del ñaupa”, que para cuando llegase el ‘hombre de la bolsa’ ya se iba a haber retirado hace rato y que de esa manera iba a tener una excusa extraoficial para volver a visitarlo, comenzó su retirada. Lo último que hizo antes de partir fue una parada a orillas del Beni para enviar una ‘nota en una botella’ a la Compañía, en la que explicaba una nueva teoría que se le había “ocurrido” a cerca del ‘Hombre de la bolsa’. Una ventaja de vivir en un mundo lleno de magia es el ‘Sistema de Mensajería Hídrica’. Si uno escribe una nota, la mete en una botella tapada y la arroja a un tramo de agua afluente, en menos de 3 horas, la nota indefectiblemente llegará a su destinatario. Ya sea ‘enviada’ por río, arrollo o por un des-agüe de la calle en un día de lluvia, en menos de 3 horas, la nota llegará a su destinatario. Ya fuera recibida por canaleta, canilla o por inodoro, en menos de 3 horas, el destinatario obtendría su nota. Como podrán imaginar, se dejó de usar el ‘bidet’.

Entrada la 2° mañana estuvo de vuelta. Un teniente le contó de un último asesinato; también le informó que, siguiendo su teoría, habían ido al depósito de basura de la ciudad y a la central de la empresa de recolección de basura. Al parecer, de la lista de sospechosos que lograron obtener de su teoría, el único que faltaba interrogar era el cuidador nocturno del basurero, un hombre llamado Víctor Van Petersburg. No habían podido localizarlo. Salomón tomó las riendas de la investigación y levantó una ‘persecuta personal’ en busca de aquel hombre. Al 2° día de no dormir y no encontrar volvió a su casa a reponer energías. Justo antes de introducir la llave en la cerradura oyó a alguien decir su nombre a sus espaldas. Él sabía de quién se trataba.

 -Víctor Van Petersburg- contestó. Volteó para encontrarse con un hombre de gorra mugrosa, un largo sobre-todo y cargando un viejo saco marrón a no más de 3 pasos de distancia.

 -Por favor, no hay razón para usar pseudo-nimos sin sentido.

 -Hombre de la Bolsa- rectificose.

 -¿Cómo llegó a dar conmigo?

 -Con la ayuda de un Mambo amigo- le respondió rimando in-intencionalmente.

 -¡Ese ‘botón’ de Melo! Un pequeño consejo, nunca le cuente de sus proyectos personales a nadie; tarde o temprano todos se van de boca.

 -¡Qué ‘chamullero’ hijo de puta! Pensé que había deducido todo de la nada.

 -Será ‘chamullero’, pero es un gran anfitrión a su vez.

 -A pleno ¡Y cómo cocina la mujer!

 -Uh, sí ¡Qué de delicias!

 -En fin- interrumpió abruptamente el ‘ping-pong’ de ideas concordantes a cerca del Cuco- ¿A qué debo el placer de tan buscado encuentro?

 -Cómo podrá imaginar, tengo algo para usted. Es una prueba, no todos han logrado pasarla ¿Está listo para ver lo que tengo para mostrarle?

 La mano entró en la bolsa, pero nunca salió de ella. Es que ni bien se puso a examinar su mochila en busca de aquello que buscaba exhibir, el filo de la Lógica cortó su mambo de inspección equipajica al cortar su cabeza. Mientras re-enfundaba su espada se preguntó si el uso de ésta no había sido un tanto drástica y la situación no hubiera sido mejor contenido con el uso del ‘garrote periódico’. Ante el cadáver decapitado de su adversario, no podía más que aceptarlo; era igual a su abuelo, no más que un bruto que ab-usaba de su poder. Qué decepción. Bueno, no tanto. En el fondo ya lo sabía, solo no quería hacerse cargo.

Ahora bien, debía llamar a la jefatura para notificar lo sucedido. Pero no iba a hacerlo, no todavía. Tenía la oportunidad de ver la basura de la gente, secretos tan oscuros que debían ser olvidados para poder continuar viviendo, y estaba debatiendo con-sigo mismo si aprovechar o no dicha oportunidad. Es que antes de ver la basura ajena debía ver la suya propia, y no sabía si era lo suficientemente fuerte como para soportar el verla ¿Era capaz de ver su propia imagen sin los reparos que el reflejo nos impone, capaz de verse sin necesidad de la inversión de valores (izquierda-derecha, adelante-atrás) que el espejo hace antes de devolvernos nuestro ‘aspecto’? hay una razón por la que la naturaleza no nos permite vernos, por algo nunca podremos mirarnos a los ojos y solo se nos permite ver el dorso de nuestros parpados; misma razón que no nos permite oír nuestra voz sin la necesidad de una grabación. Lisa y llanamente no estamos listos para pararnos frente a frente con nosotros mismos. Aun así, iba a mirar en la bolsa. Es que la ansiedad de la intriga lo estaba volviendo loco; a demás, ¿quién podía afirmarle que todas esas razones que se planteaba para no-ver en la bolsa tenían real fundamento?

Pero no podía ignorar el hecho de que algo en esa bolsa era exclusivamente para él y que de verlo, podía llegar a morir. Decidió desparramar cuidadosamente el contenido de la bolsa en la vereda, de aquella manera eso que no tenía que ver podía pasar des-apercibido entre tanta basura. Lo hizo y lo único que vio fueron incontables fragmentos de espejos; cuidadosamente dispuesto ante él, un caos de incontables versiones suyas en miniatura le devolvían la mirada. Había un dejo de ‘bronca’ en esas pequeñas miraditas, el mismo dejo de bronca que había en su mirada de tamaño regular. “Espejos- se dijo-, justo lo que esperaba. No, pero… ¡Literalmente lo que esperaba!”¿Ese era el ‘graan’ misterio? ¿Eso era todo lo que había dentro de ‘la Bolsa’ de ‘El Hombre de la Bolsa’? ¡¿Espejos?! Es que esperaba algo más rutilante, más petardista, más original. Qué decepción; esperaba algo más imaginativo.  

FIN

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