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Rigor Mortis

Escrito por Jonás, el Bombero Incendiario el 2 de Agosto de 2009 y categorizado como Gente Seria.

Tenía vista al mar y aún así le daba la espalda. De pie, a centímetros de una silla que había sido su compañera por más tiempo del que él hubiese deseado.
La pared, lisa, sin decoración, lo miraba fijamente, sin pestañar.
Inmóvil, enfocaba sin mirar, sin que los pensamientos tengan una coherencia, sin unidad, sin una dirección ni sentido estricto o establecido.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con una grieta, cual tajo en un cadáver en la sala de autopsia.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con una mancha de pintura colorada, desparramada anárquicamente como lo que pudo haber sido un cadáver sino fuese por el impacto del tren, el último del día.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con escarcha, desprendida de un cadáver congelado y todavía conservado.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con infinitas gotitas de agua buscando destinos diversos luego de ser paridas por una gotera, simulando las miles de burbujas que se escapaban, a manera de fugitivas, de un cadáver ahogado sin salir a flote, aunque con ojos bien abiertos y saltones, como quien cree que puede aferrarse a la existencia con una última mirada tornándose eterna de rigor mortis.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con protuberancias grasolientas excretadas desde un cadáver fileteado por la cuchilla de un carnicero.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero levantada ladrillo a ladrillo por una mano fuerte, la de un cadáver estrangulado.
Pestañó. Lisa, sin decoración. Pero con un negro metálico, como un cadáver chamuscado, que imprime su imagen desde el olfato.

Su pulgar izquierdo buscó reconocer la muñeca derecha. Su pulgar derecho buscó reconocer la muñeca izquierda. Lo que quedaba de ellas. Sin piel. Solo carne desgarrada. Suspiró. Inspiró. Dejó entrar una bocanada de aire y dilató el pecho, para luego volver a contraerlo, en busca de su posición natural.
Dieron la orden. Sintió y lo sintió. Y lo volvió a sentir miles de veces en esa sola y única vez, como si un taladro despedazara su masa encefálica en cámara lenta, cuidando que sus nervios permanezcan intactos, sin fisuras, para asegurarse de que sienta.

Lisa, sin decoración. Sin nada. Nada.

No llegó a pestañar. Lisa, sin decoración, pero con la sangre del cordero bíblico apuntando hacia un cadáver, que ahora era el suyo.

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Un comentario en " Rigor Mortis "

  1. Ombligo Verde dice:

    Me gustó: la piel desgarrada en las muñecas, fué como ¿?¿?

    Me gustó: “Dieron la orden (…) para asegurarse de que sienta”.

    Me habría gustado: que lisa fuera Lisa, que de alguna manera Lisa fuera una chick. buena definición para una mujer “María, sin decoración”. Pero bueno, en palabras de Lucre sería un “maldito final efectista”.

    4 de Agosto de 2009 a las 22:56

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