Seguimos al que pague

Puntos…

Escrito por Jonás, el Bombero Incendiario el 14 de Marzo de 2010 y categorizado como Gente Seria.

Bastó un solo paso para interrumpir el abrazo ausente de emociones que por algunos instantes los hallaba complementarios en una totalidad. Bastó un segundo paso para que el aire caldoso y húmedo atase un nudo en mi garganta y dibujase nuevas líneas que encuentran su naciente en los extremos de mis ojos ahora entrecerrados. Una nueva, la misma realidad baja el telón de un preludio cuyo movimiento me era conocido con antelación. No me sorprendo. Solamente recordé, revivo.

Estoy suspendido de cuerpo entero, en mi imaginación. Debería sentir que mis brazos, y mis piernas, desde las puntas de mis dedos, se desprenden en direcciones opuestas, formando una “X” de perpendiculares inconclusas pero al mismo tiempo infinitas. Fracaso. Mi aritmética emocional no parece estar conectada al debido circuito espacio/temporal. No me hallo más que encerrado entre planos paralelos que atraídos como imanes forman un cubo, me presionan, me aplastan y se funden, y yo con ellos, en una nueva línea que se descubre como un simple y limitado segmento, un subconjunto reducido de elementos que quisiera me fuesen ajenos.

Debería estar en una isla desierta, escuchando la rompiente de unas breves olas que saltan como delfines por sobre las azules aguas de un mar elíptico. Fracaso. Otra vez. Las palmas de mis manos reafirman su identidad luego de un aplauso silencioso, mudo, sin voz, y que nunca existió. Las uñas serrucho de mi mano izquierda se ponen de pie sobre la palma de la mano derecha, y con esfuerzo empujan y levantan un ángulo de noventa grados. Sin detenerse, comienzan, sin prisa, casi con aplomo, a caminar raspozamente por el sendero que une mi muñeca derecha con la clavícula en esa misma orientación. Cuando llegan a este destino circunstancial se sumergen durante unas micro temporalidades dentro de la espesa y densa gravedad que muta en una sustancia acuosa, imperceptible al ojo humano. Sin ambiciones cuánticas, ceden y se dejan caer en cámara lenta, aterrizando torpemente, sin armonía, varias medidas hacia el oeste. De mis caderas para arriba, ignorando la torsión de mis piernas al sur, soy ahora una cruz.

Resignado, abro los ojos mientras un baldazo de luz blanca me deja nuevamente a oscuras. El círculo nunca evolucionó en semi. La libertad fue tan sólo un espejismo, un placebo de agua para calmar mi última sed.

Puede dejar un comentario, o un trackback de su propio sitio. RSS 2.0

Un comentario en " Puntos… "

  1. iacobus dice:

    bienvenido, punto.

    31 de Marzo de 2010 a las 23:43

Deje un comentario