Archivo de Junio 2010
El escondite
por Jonás, el Bombero Incendiario el 15 de Junio de 2010
El que no se escondió, se embroma.
Despertó colgando y aferrado a la cola de esa coma. La única. Y lo único que reconocía era su trazo blanco sobre la trama oscura. El único recuerdo que tenía era el calambre mismo que brotaba de la circunstancia y que ahora se filtraba por sus venas, desde los dedos hasta sus hombros, mientras sus piernas estaban allí, balanceándose. Su cara, sin embargo, no manifestaba señales de dolor, siquiera incomodidad. No es de extrañar pues quienes sí tenemos memoria sabemos que estaba acostumbrado a ello, a aferrarse, a tomar con lo único que tenía –la voluntad de aferrarse- aquello que desconocía pero aceptaba con incondicional naturalidad. Cómo sorprenderse de ese apego a lo que le era ajeno si su primer respiro se vio envuelto en manos que lo ubicaban allá en lugar de aquí. En ese momento no lloró. Sin saber hablar comprendió de inmediato cómo tendría que comportarse en el futuro. No preguntes, vos como si nada. Más allá de la coma, nada, pero no un vacío sino una inconsistencia. Pero reversible, reescribible. Eso. Sujeto estás. Falta el verbo que de lugar a la acción. Soltá la coma!
. y aparte.
Ella estaba sentada, abrazando sus piernas y con la frente apoyada sobre las rodillas, de manera tal que ocultaba su cara. No entendía. Nunca lo había hecho, incluso ahora que se encontraba sobre un punto que simulaba ser un acantilado dentro de un sin sentido. Parecía desorientada. Y cómo no estarlo! si su única referencia era una circunferencia, o al menos ello aparentaba. Pero su situación no la desequilibraba, se dejaba estar, si le tocaba eso para ella era lo correcto, así debía ser, para qué cuestionarse. Abandonó su postura aunque no para revolucionar sus movimientos. Se puso de pie, pero no pisó fuerte, no quiso cerciorarse de lo que la sostenía y detenía allí. Su mirada era inexpresiva, como si no le perteneciese a ella. Para qué alarmarse si hay quienes dicen que en realidad ella no era ella. Aquella imposibilidad del ser no provenía de una incerteza. Todo lo contrario. Aquellos que dicen también opinan, aseguran, que toda su vida fue un arrebato. Pero ella no escucha esos rumores, no lo desea así. Ella quiere creer que su lugar está allí, con lo único que posee, entre una circunferencia, en aquel punto.
. final.
